¿QUIERE HACER COSAS GRANDES? HÁGASE PEQUEÑO

¿QUIERE HACER COSAS GRANDES? HÁGASE PEQUEÑO

Escrito por Dov Seidman ¿Cómo se define a un líder? Es una pregunta que me hecho por años y que intento preguntar a los empresarios y ejecutivos con que me toca interactuar (nótese que no hablé de “líderes”, pues un título no confiere automáticamente liderazgo ni autoridad). Busque la definición de “líder” en Google y encontrará una respuesta simple: “persona que lidera o manda un grupo, una organización o un país”. Merriam-Webster entrega un resultado similar: “persona que cuenta con autoridad o influencia para mandar”. Estas definiciones típicas tienen en común la palabra “mandar”, cuyos sinónimos son “controlar” o “imponer”. Bajo este punto de vista pareciera que un líder es alguien que puede convertir sus propios deseos en realidad ejerciendo poder sobre otros. La mayoría de nosotros asocia la palabra “líder” con personalidades y estereotipos tales como carisma, dinamismo, motivación y fortaleza. No hay nada de malo con ninguna de estas características, de hecho, la mayoría de los líderes exitosos que he conocido ejemplifican algunas o todas ellas. Pero el sólo hecho de que estas sean las características con que comúnmente identificamos a un líder no las hacen ser las mejores o definitivas. Entre la interconexión tecnológica y la presión social, el mundo ha cambiado mucho más rápido de lo que nosotros hemos sido capaces de adaptarnos. Se ha vuelto profunda e irreversiblemente interdependiente. Para adaptarnos de forma apropiada debemos reconsiderar cómo pensamos sobre los líderes y el liderazgo. En nuestros días, hay una característica menos obvia que está creciendo en importancia: humildad.  En la forma en que típicamente utilizamos la palabra, humildad tiende a sugerir pasividad. A que la gente...